Un oso panda recibe a mordiscos a un hombre que pretendía abrazarlo.
Un chino que se había tomado unas cervezas de más comprobó que el panda gigante no es tan cariñoso como parece, tras saltar las verjas del zoo de Pekín para abrazar a un ejemplar que lo recibió a mordiscos, decía ayer el Beijing Morning Post. El suceso ocurrió el lunes cuando Zhang Xinyan llegó a la capital china desde la provincia de Hebei para ver a los pandas gigantes. Antes de la visita, pasó por una cantina donde comió y se bebió cuatro cervezas, cantidad que puede parecer pequeña pero que no lo es tanto si se tiene en cuenta que la medida normal de una rubia china está en torno a los 650ml. Ya en el zoo saltó la verja y su salto interrumpió la siesta del oso, que mostró su malestar mordiendo en una pierna a Zhang, quien intentó desembarazarse del animal devolviéndole los mordiscos, aunque con poco éxito.
Diario de Avisos, 21 sept 2006